Nuevos criterios de dependencia

Los científicos todavía discutimos si debemos hablar de dependencia o adicción al alcohol, aunque parece que la tendencia es a recuperar el término 'adicción' al alcohol.
La adicción al alcohol se diagnostica cuando la persona tiene un patrón de consumo de bebidas alcohólicas enfermizo. Hay dos características clave que permiten sospechar que se ha pasado del consumo de riesgo a la adicción: la alteración de las prioridades y la disminución de la capacidad de control. Vamos a describirlas brevemente.
La alteración de las prioridades se observa claramente cuando la persona dedica su tiempo a beber en momentos en que podría hacer otras cosas que él valora como más importantes. La disminución de la capacidad de control puede observarse de dos formas: en los que cuando empiezan a beber a veces beben más de lo que habían pensado, y en los que no pueden pasar unos días sin beber nada de alcohol.
Un ejemplo puede ilustrar tanto la alteración de las prioridades como la disminución de la capacidad de control: yo salgo de trabajar a las 5 y pienso que debería llegar pronto a casa para jugar con mis hijos y colaborar en las tareas domésticas. Me paro en el bar con los compañeros para relajarme, con la idea de tomar una sola cerveza e ir pronto a casa, pero acabo tomando 4 cervezas (capacidad de control) y llegando a casa cuando los niños ya han cenado y están en la cama (prioridades).
En las fases iniciales de la adicción estas alteraciones no son constantes y la persona todavía tiene una cierta capacidad de control. A menudo oigo pacientes que me dicen 'alguna vez me descontrolo, pero muchas veces sé parar', y de elo deducen que todavía no están enfermos. La realidad es que uno debería saber parar siempre, y que cuando el control falla intermitentemente ya es momento de actuar con rapidez y pedir ayuda profesional antes de que la situación siga empeorando.
El año 2013 se van a consensuar los nuevos criterios para el diagnóstico de la adicción, a la que llamamos trastorno por uso de alcohol. Si no hay novedad van a confirmarse los 11 criterios que siguen a continuación. Aunque no es una forma rigurosa para establecer un diagnóstico, puede ser interesante para el lector repasar dichos criterios y valorar si le son aplicables.

 

 

Tabla: criterios DSM-V para el diagnóstico de trastorno por uso de alcohol

 

Si al revisar los criterios uno cumple 2 o 3, puede ser diagnosticado de trastorno por uso de alcohol moderado. Si se cumplen 4 o más de los criterios entonces nos hallamos ante un trastorno por uso de alcohol severo.