Hace algo mas de 30 años que me dedico al tratamiento de los problemas causados por las sustancias adictivas, especialmente el alcohol. A pesar de ello, hay muchas cosas que me siguen sorprendiendo y admirando.

 

Quizás lo que más me sorprende de las adicciones es la capacidad de las drogas para generar autoengaño. El proceso adictivo suele ser largo, y a lo largo del proceso a menudo aparecen señales que advierten al interesado, a modo de semáforos en rojo que uno no ve, o que quizás cree cruzarlos en naranja.

Me ha costado años entender que el autoengaño es la esencia de la adicción, y que por tanto debe ser entendido como uno de los problemas a solucionar y no un aspecto a criticar.

 

Y si algo sigue sorprendiéndome todavía, ese algo es sin duda la resiliencia de mis pacientes, su capacidad para reinventarse, para dar un giro a su vida y retomar el mando de su curso vital. Aún recuerdo mis inicios, cuando otros psiquiatras me preguntaban si no era frustrante dedicarse a una patología tan poco gratificante como las adicciones. Yo les afirmaba que los resultados eran mucho más satisfactorios que con el resto de problemas psiquiátricos, y afortunadamente el tiempo y la evidencia científica han venido a darme la razón. En la actualidad está claro que el pronóstico de las adicciones, y muy especialmente del alcoholismo, es muy satisfactorio cuando el paciente cumple correctamente el tratamiento.

 

Dr. Antoni Gual